
Un sofá bueno se reconoce por lo que no se ve. La estructura debe ser madera maciza seca, ensamblada y encolada, no aglomerado con grapas.
La espuma de alta densidad mantiene la forma; la de baja densidad se hunde en dos años. Pide siempre la densidad en la ficha técnica.
La proporción manda: mide el espacio, marca el sofá con cinta en el piso y camina alrededor antes de decidir.
